"Ante la pregunta '¿qué quieres que haga por ti?', la respuesta correcta es: Señor, ten misericordia de mí"

En la trilogía de Piratas del Caribe, la brújula de Jack Sparrow tiene una peculiaridad: no apunta hacia el norte, sino hacia aquello que más desea el corazón de quien la sostiene. A veces señala un cofre, a veces un barco, y a veces simplemente da vueltas sin parar, lo cual significa que ni siquiera se sabe qué se quiere. Si esa brújula estuviera en tus manos y revelara la dirección de tus deseos más profundos, ¿hacia dónde apuntaría?

presenta dos historias que contrastan de manera poderosa: la petición ambiciosa de los discípulos y el clamor desesperado de un ciego mendigo llamado Bartimeo. Ambas historias responden a la misma pregunta de Jesús: "¿Qué quieres que haga por ti?". Y la diferencia entre las respuestas revela todo sobre la condición del corazón humano.

La petición de los discípulos: un corazón que apunta hacia sí mismo

Jacobo y Juan se acercaron a Jesús con una frase calculada: "Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos". No era una pregunta inocente. Era una demanda disfrazada de petición, como cuando alguien dice "te quiero pedir algo, pero me lo tienes que dar, si no, no te lo pido". Lo que pedían era claro: sentarse uno a la derecha y otro a la izquierda de Jesús cuando estuviera reinando.

En la mente de estos discípulos, Jesús era un rey mesiánico que iba a derrocar a Roma y restaurar a Israel. Su petición iba dirigida a asegurar los puestos de honor en ese gobierno terrenal. Pero Jesús les respondió con una pregunta que los dejó al descubierto: "Ustedes no saben lo que piden".

Y no lo sabían. Porque cuando Jesús les habló de "la copa" y del "bautismo", se estaba refiriendo a la copa de la ira de Dios —como dice Despierta, Jerusalén, tú que has bebido de la mano del Señor la copa de su furor (Isaías 51:17)— y al sufrimiento como castigo divino, como describe el salmista: Sálvame, Dios, porque las aguas me han llegado hasta el alma (). Los discípulos respondieron con una confianza ciega: "Podemos". Estaban dispuestos a sufrir lo que fuera con tal de obtener honor y reconocimiento. Es la misma lógica que el mundo enseña: el sacrificio vale la pena siempre y cuando lo que recibas sea gloria.

Jesús les garantizó que efectivamente sufrirían —Jacobo murió a manos de Herodes () y Juan fue exiliado en la isla de Patmos— pero no como ellos imaginaban. Los lugares de honor no eran suyos para conceder; eso le pertenece al Padre.

Lo revelador es que los otros diez discípulos se indignaron, no porque la petición fuera incorrecta, sino porque Jacobo y Juan les ganaron la idea. El corazón de todos apuntaba al mismo lugar: hacia su propia grandeza.

Tim Keller cuenta la historia de un campesino que llevó lo mejor de su cosecha al rey, sin esperar nada a cambio. El rey, complacido, le regaló las tierras alrededor de su casa. Un súbdito del rey vio la oportunidad: si por frutas y verduras le dieron terrenos, ¿qué recibiría él por llevar lo mejor de su ganado? Llevó un desfile de vacas y toros al rey. El rey aceptó el regalo, pero no le dio nada. El hombre se llenó de amargura hasta que el rey lo confrontó: "Ese es el problema: no me los diste a mí, sino que te los diste a ti mismo". Ese es el peligro de las aspiraciones disfrazadas de devoción: pueden estar envueltas en lenguaje espiritual, pero apuntan hacia uno mismo.

Jesús reunió a todos sus discípulos y les dijo: "Ustedes saben que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos. Pero entre ustedes no será así". Y entonces puso el ejemplo definitivo: a sí mismo. Porque ni aún el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos ().

La idea humana de progreso es ir de menos a más: sufrir un poco para después tener más. Pero Cristo tenía todo. Como si fuera una escalera eléctrica: mientras todos suben buscando grandeza, Jesús viene bajando. Se despojó de sí mismo, se hizo semejante a los hombres y se humilló hasta la muerte de cruz. No iba de abajo hacia arriba, sino de arriba hacia abajo. Y si alguien quiere seguirlo, tiene que cambiar de dirección.

El clamor de Bartimeo: un corazón que apunta hacia la misericordia

El contraste no podría ser más fuerte. Bartimeo era ciego y mendigo, dos condiciones que en su cultura lo marcaban como pecador. Si el hombre rico no pudo ser salvo y los discípulos se preguntaron "¿y quién podrá ser salvo?", alguien como Bartimeo no tenía ninguna oportunidad a los ojos del mundo.

Pero cuando Bartimeo escuchó que pasaba "Jesús Nazareno" —un título que simplemente señalaba su origen humano, sin ningún peso teológico— respondió con una declaración asombrosa: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí". Lo que los discípulos no terminaban de entender, lo que el hombre rico no alcanzó a ver, este ciego mendigo lo estaba proclamando con claridad: Jesús es el Rey prometido, el cumplimiento de la promesa de y del , cuyo reino no tendría fin.

Cuando lo reprendían para que se callara, Bartimeo gritó con más fuerza. Y Jesús se detuvo. Le hizo la misma pregunta que a los discípulos: "¿Qué deseas que haga por ti?". La respuesta de Bartimeo fue sencilla: "Raboní, que recobre la vista". No pidió un trono. No pidió reconocimiento. Clamó por misericordia desde una posición de absoluta necesidad.

Marcos hace una comparación deliberada: en el capítulo 8, Jesús sanó a un ciego en dos etapas, un paralelo con la ceguera espiritual de los discípulos que no terminaban de ver con claridad quién era Jesús. Pero Bartimeo, siendo físicamente ciego, veía espiritualmente con más claridad que todos ellos.

Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha sanado". Al instante recobró la vista y lo siguió por el camino. Bartimeo se convirtió en el prototipo del seguidor fiel en todo el Evangelio de Marcos.

La misericordia es mejor que la vida

La historia de David en lo confirma. Después de ordenar un censo motivado por orgullo, Dios le dio tres opciones de castigo: siete años de hambre, tres meses huyendo de sus enemigos, o tres días de peste. David eligió la opción correcta: "Te ruego que nos dejes caer en las manos del Señor, porque grandes son sus misericordias". Aun sabiendo que sería disciplinado, prefirió caer en las manos de un Dios misericordioso.

Esto revela algo fundamental: incluso en medio de la corrección divina, la misericordia de Dios sigue siendo lo mejor que le puede pasar a un ser humano. Como declara el salmista: Porque tu misericordia es mejor que la vida ().

Mejor que un negocio próspero. Mejor que los sueños más grandes para la familia. Mejor que cualquier aspiración terrenal. Lo mejor que se puede pedir por los hijos, por el cónyuge, por uno mismo, es que sean alcanzados por la misericordia de Dios.

Conclusión

Si la brújula de Jack Sparrow estuviera en tus manos y Jesús te preguntara "¿Qué quieres que haga por ti?", la respuesta correcta ya está clara: Señor, tu misericordia. No la grandeza que buscaban los discípulos, no el reconocimiento que el mundo ofrece a cambio de sacrificio, sino la misericordia del Hijo de David.

Las peticiones constantes revelan hacia dónde apunta el corazón. El corazón de los discípulos apuntaba hacia su propia grandeza; el de Bartimeo, hacia la misericordia de Dios. Bartimeo sabía quién era él —un ciego mendigo— y sabía quién era Jesús —el Rey prometido—. Y por eso su clamor fue el correcto.

Lo más desafiante de este texto es reconocer que cualquier acción, incluso las que se hacen para Dios, pueden estar contaminadas por motivaciones egoístas. Por eso la necesidad de misericordia es constante. Somos mendigos diciéndoles a otros mendigos dónde encontrar pan. Y la invitación permanece: acercarse a Jesús como Bartimeo, clamando "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí", porque su misericordia es mejor que la vida.

Transcripción completa

00:00 Así que vamos al pasaje de Marcos 10, 35 hasta 52. 00:06 Voy a ir leyendo en partes. 00:08 Voy a leer primero la primera parte y luego vamos a ir avanzando en la lectura. 00:13 Jacob y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús diciendo, 00:18 Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos. 00:21 ¿Qué quieren que haga por ustedes? preguntó. 00:24 Ellos dijeron, concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y uno a tu izquierda. 00:29 Jesús les dijo, ustedes no saben lo que piden, ¿pueden beber de la copa que yo voy a beber o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado? 00:38 Le respondieron, podemos. 00:40 Y Jesús les dijo, la copa que yo bebo, beberán y serán bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado. 00:45 Pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado. 00:53 Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan. 00:57 Llamándolos junto a él, Jesús les dijo, 01:00 Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos 01:06 y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. 01:09 Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidor 01:15 y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos, 01:18 porque ni aún el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. 01:26 Oremos. 01:28 Padre, húndenos en la meditación de tu palabra, 01:29 sosténnos por tu gracia y que tu Espíritu Santo 01:31 nos ilumine para poder 01:33 comprender con claridad 01:35 el mensaje de estas historias. 01:37 Así que tennos de tu gracia, 01:39 tu misericordia, 01:41 bendice nuestras vidas mientras 01:43 contemplamos tu palabra en Cristo. 01:45 Amén. 01:48 Hay una 01:49 película muy famosa de 01:53 Disney, 01:56 es de la familia de Piratas del Caribe. 01:59 No sé si la han visto. 02:04 Y esta trilogía de Piratas del Caribe 02:08 tiene una trama interesante 02:09 y un elemento, 02:10 porque si las viste te recordarás, 02:12 vas a recordar bien este elemento, 02:14 y el elemento es la brújula de Jack Sparrow. 02:16 La brújula de Jack Sparrow tiene como la 02:19 función 02:21 de que cuando alguien la tiene en sus manos, 02:23 esa brújula no apunta hacia el norte, 02:24 sino que va a apuntar hacia donde está lo que más deseas. 02:27 Entonces todos quieren quitarle esa brújula a Jack, 02:30 porque los lleva al tesoro que más desea su corazón. 02:33 Entonces cuando están dándole a Jack esa brújula, 02:36 hay veces que apunta hacia el cofre del hombre muerto 02:39 para quitar el dominio que tiene. 02:42 Hay veces que la agarra y apunta hacia el Perla Negra, 02:44 que es su barco más deseado. 02:46 Y hay otras veces que Jack Sparrow la tiene en sus manos 02:48 y la brújula está dando vueltas como loca, 02:50 que básicamente significa que Jack no sabe ni lo que quiere. 02:57 Cuando nos acercamos a este texto, 03:00 hay una sola pregunta que quiero ayudarte a responder. 03:05 Y la pregunta que quiero hacerte para introducir lo que vamos a estar viendo 03:08 es: ¿hacia dónde apunta tu corazón? 03:10 Si tuvieras esa brújula de Jack Sparrow en tus manos y fuera verdad, 03:13 y la tuvieras en tus manos y revelara hacia dónde apunta tu corazón, 03:18 sería muy bueno preguntarte hacia dónde apuntaría. 03:21 ¿Hacia dónde apunta tu corazón? 03:26 Quiero demostrarte 03:28 hacia dónde apunta el corazón de los discípulos 03:29 en esta sección 03:30 y hacia dónde va a apuntar el corazón 03:32 de la siguiente historia que está más adelante, 03:35 de Bartimeo. 03:36 De hecho yo diría que nuestras constantes peticiones a Dios 03:39 reflejan hacia dónde apunta nuestro corazón. 03:41 ¿Estás de acuerdo sobre eso? 03:43 Lo que más deseamos, lo que más 03:44 anhela nuestro corazón es muchas veces 03:46 lo que más pedimos. 03:52 Una vez una historia cuenta que estaba un hombre enseñando en un grupo de hombres, 03:56 diciéndoles: todo es del Señor, todo lo que tenemos le pertenece a Dios. 03:59 Nada es nuestro, tu casa es del Señor, tu camioneta es del Señor. 04:02 Todo lo que tienes es del Señor, y lo decía con tanta convicción 04:06 que todos decían, pues sí, todo es del Señor. 04:09 Así que si Dios quita, si Dios da… 04:12 Y él empezó a ser bien exigente diciéndole a la gente que no pusieran su mirada en las cosas terrenales. 04:18 La historia cuenta que al salir de esa reunión 04:22 se habían robado la camioneta de este hombre. 04:24 Se robaron la camioneta y el hombre dijo: 04:26 ¡Mi camioneta! Dice que sintió esa desesperación por dentro, 04:29 pero se acordó de lo que había dicho. 04:31 Y lo que dijo fue: Señor, tu camioneta se la robaron. 04:36 Muchas veces no sabemos cómo disimular 04:39 que nuestro corazón apunta hacia cosas bien terrenales. 04:42 Y los discípulos están aquí 04:46 haciendo peticiones, 04:47 cosas que nos revelan el deseo de su corazón. 04:51 El texto nos va a mostrar que los discípulos, 04:56 Juan y Jacobo, los dos hijos de Zebedeo, en el versículo 35, 05:03 se acercaron a Jesús diciendo: maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos. 05:08 Esta es una frase en español muy extraña. 05:11 Es una frase que normalmente no usamos. 05:14 Pero la frase escrita como está, tiene una intención muy significativa. 05:17 Es como cuando tus hijos te dicen: papá, te quiero pedir algo, 05:23 pero me lo tienes que dar, si no, no te lo pido. 05:27 Y yo digo, esto está en la realidad bien alterada. 05:31 O sea, ellos creen que me va a consumir el chisme 05:34 por escuchar lo que quieren pedir, 05:37 y si no me lo piden, yo me voy a quedar con la duda, 05:40 y por eso voy a ceder ante lo que me piden. 05:44 Claro que no, dime qué necesitas, 05:48 y yo te digo si te lo puedo dar o no. 05:53 Los discípulos están haciendo la misma expresión. 05:56 Los discípulos están diciendo: 05:58 queremos decirte algo, 05:59 pero queremos que lo hagas. 06:02 No tomaremos un no por respuesta. 06:06 Es decir, la acción de los discípulos 06:08 al decirle esto a Jesús 06:10 está demandando 06:11 que Jesús responda con un sí. 06:18 Pero 06:20 imagínate a Jesús 06:22 frente a ti preguntándote: 06:23 ¿Qué quieres que haga por ti? 06:27 El objetivo de esta predicación 06:29 es ayudarte a responder esa pregunta. 06:32 Si Jesús te preguntara: 06:34 ¿Qué quieres que haga por ti? 06:37 Hay una sola respuesta 06:38 y la vamos a descubrir en ese texto. 06:40 Y mi deseo más profundo 06:42 es que tú salgas de aquí 06:44 sabiendo qué responder 06:46 ante la pregunta de Jesús: ¿qué quieres que haga por ti? 06:50 Y en las acciones de los discípulos vamos a ver varias cosas, 06:53 vamos a ver al menos cuatro cosas que están pasando con ellos. 06:57 Número uno, vamos a ver el deseo de su corazón. 07:00 Vamos a ver el entendimiento de quién eran ellos, 07:01 o sea, qué era lo que pensaban ellos de ellos mismos. 07:04 Vamos a ver el entendimiento que ellos tenían de quién era Jesús 07:10 y la actitud al acercarse. 07:12 Y si te pones a pensar, en esta primera sección, en esta primera oración, en esta primera pregunta, estamos viendo la actitud. 07:19 ¿Con qué actitud se están acercando a Jesús? Demandando que Jesús les responda a lo que ellos le van a pedir. 07:40 Jesús en su amor, en su misericordia les pregunta: díganme, ¿qué quieren que haga por ustedes? 07:50 Y ellos le dijeron a Jesús: concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 07:58 Y Jesús les responde: ¿Ustedes saben lo que piden? 08:02 ¿Por qué Jesús les está diciendo esto? 08:05 Es como si los discípulos traen la realidad bien alterada y no tienen ni idea de lo que están pidiendo. 08:13 Básicamente en la mente de Juan y Jacobo, ellos estaban viendo a Jesús como este rey mesiánico, político, que iba a derrocar a Roma. 08:22 Entonces su petición iba dirigida hacia que cuando Jesús derrocara a Roma y se pusiera a Israel en la cima del mundo y estuviera reinando, 08:31 Juan y Jacobo debían ser distinguidos como los ayudantes de Jesús. 08:38 Pero Jesús les está diciendo: ustedes no saben lo que piden. 08:44 ¿Y qué les va a recordar Jesús? Su muerte y su sacrificio. 08:50 Recuerda, en el Evangelio de Marcos, a partir del capítulo 8, Jesús comienza a hablar acerca de su muerte y de su sacrificio como Mesías. 09:00 Porque Él tiene la intención que reflexionemos profundamente en esta verdad de su muerte y su resurrección como el motivo de su venida, 09:07 como el motivo de que el Hijo del Hombre haya venido a este mundo. 09:13 Y Jesús les dice: ustedes no saben lo que piden. 09:16 Ustedes no tienen idea de lo que están pidiendo, ¿por qué? 09:18 Porque vienen con una mala actitud, porque no tienen idea de quién es Jesús aún completamente, 09:23 y porque ellos piensan demasiado de ellos mismos. 09:27 ¿Quién haría una petición así? 09:29 ¿Quién le diría a Jesús: oye, tengo una petición, es una excelente idea lo que te voy a decir, 09:37 hazme director general y mira, todo esto va a funcionar como no te imaginas? 09:43 Traen la realidad bien alterada los discípulos, pero si somos honestos tú y yo a veces somos iguales. 09:47 A veces pensamos demasiado bien de nosotros mismos en lugar de pensar de nosotros con cordura, como dice Romanos. 09:56 Pero cuando Jesús les habla de la copa, se está refiriendo a la copa de la ira de Dios. 10:01 Es una imagen cultural de su tiempo. 10:05 Fíjate lo que dice Isaías 51:17. 10:07 Despierta, Jerusalén, tú que has bebido de la mano del Señor la copa de su furor. 10:13 Y cuando Jesús pregunta: ¿van a ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 10:17 No se está refiriendo al bautismo de Juan ni al bautismo de inmersión que nosotros entendemos cuando alguien cree en Cristo, se arrepiente de sus pecados y es bautizado. 10:26 Se está refiriendo a esta idea de bautismo en el Antiguo Testamento como un castigo divino. 10:31 Que las aguas te inunden. 10:34 Dice el Salmo 69:1-2: 10:36 Sálvame, Dios, porque las aguas me han llegado hasta el alma, me he hundido en cieno profundo. 10:44 Jesús les está diciendo: ¿ustedes pueden beber la ira de Dios? 10:48 ¿Ustedes pueden sufrir como yo voy a sufrir? 10:51 ¿Y qué respondieron ellos? 10:53 Podemos. 10:55 O sea, ellos están dispuestos a sufrir lo que sea necesario 11:00 para estar a la izquierda y a la derecha del Rey Jesús 11:03 cuando esté en su palacio gobernando y derrocando a Roma. 11:07 Ellos están dispuestos a hacer lo que sea. 11:09 Que si somos honestos, tú y yo también estaríamos dispuestos. 11:12 De hecho, este mundo nos enseña que el sacrificio es bueno, 11:15 siempre y cuando lo que recibas de sacrificio sea honor, gloria. 11:21 Esos son los testimonios que tenemos de deportistas, 11:23 son los testimonios que tenemos de empresarios, 11:25 son los testimonios que tenemos de un montón de gente 11:27 que primero te dice cuánto sufrieron para después llegar a ese lugar de honor. 11:34 Pero antes de continuar con esta idea, 11:37 les quiero explicar por qué les digo que los discípulos están en la realidad bien alterada. 11:41 Porque la historia que está atrás es la del hombre rico, la del joven rico, ¿se acuerdan? 11:46 Y en esa historia, cuando el hombre rico se acerca a Jesús y le dice: maestro bueno, 11:52 ¿qué haré para heredar la vida eterna? 11:54 Y Jesús le dice: ¿por qué me llamas bueno? Bueno solamente es Dios. 11:56 Cumple los mandamientos: no mates, no cometas adulterio, no hurtes. 12:00 ¿Qué fue lo que le dijo el hombre rico? 12:02 Todo eso lo cumplí desde mi juventud. 12:05 Todo eso ya lo hice. 12:07 Y pareciera que la misma dinámica se está repitiendo, pero ahora con los discípulos. 12:11 Maestro, queremos esto. 12:13 Y Jesús les dice: ¿pueden beber la copa? 12:16 Y los discípulos dicen: podemos. Igual que el hombre rico. 12:21 Algo no está bien aquí. 12:23 Algo no está bien con ellos. 12:26 Marcos, inspirado por Dios, quiere mostrarnos que hay algo que no está bien con los discípulos. 12:32 Pero mira la garantía que les hace Jesús del sufrimiento. 12:35 La copa que yo bebo, beberán, y serán bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado, 12:39 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío el concederlo. 12:43 Mira lo que Jesús en su amor les está diciendo. 12:47 Aunque aún no le entienden, ellos van a sufrir como Jesús, 12:51 pero Jesús no va a decidir quién va a estar a su izquierda y a su derecha. 12:54 Eso es lo que el Padre hará. 12:58 Jesús no les puede garantizar los lugares de honor, 13:00 pero lo que sí les garantiza es que efectivamente ellos sí van a pasar por ese bautismo y sí van a beber 13:05 de una copa de sufrimiento, no de la misma. 13:09 Porque te digo algo, el único que bebió la copa de la ira de Dios fue Cristo. 13:15 Y los únicos que beberán de esa copa de la ira de Dios 13:18 son aquellos que no crean en Cristo ni se arrepientan de sus pecados. 13:22 Pero los que han sido salvados por gracia, 13:23 si tú realmente has creído en el Evangelio de Jesucristo, 13:26 si tú realmente te has arrepentido genuinamente de tus pecados 13:30 y has venido a Cristo con fe, 13:33 nunca jamás vas a probar la ira de Dios, 13:39 porque Cristo la cargó en la cruz del Calvario. 13:44 Eso es algo que tú y yo nunca vamos a experimentar, 13:47 si has creído realmente en Cristo Jesús. 14:04 Cuando estamos hablando de esta garantía de sufrimiento, 14:10 es interesante, un dato curioso solamente lo quiero mencionar, 14:13 no es parte de la idea del texto, 14:16 pero Jacobo en Hechos capítulo 12 14:22 muere en manos de Herodes, ¿se acuerdan? 14:25 Y Juan está exiliado y muere exiliado 14:29 en la isla de Patmos allá por el año 90-100 después de Cristo. 14:34 Ellos van a morir, ellos van a sufrir como Jesús les dijo. 14:39 Y es por eso que Jesús dice: sí, sí lo van a hacer, 14:42 pero no como ustedes piensan. 14:46 Y a partir del versículo 41, 14:49 después de ver el deseo del corazón de los discípulos, 14:52 otra vez recuerda que estoy preguntando: 14:54 ¿Qué responderíamos si Jesús nos pregunta 14:57 qué quieres que haga por ti? 14:59 ¿Hacia dónde apuntaba el corazón de los discípulos? 15:02 Bueno, el corazón de los discípulos apuntaba hacia su grandeza, 15:06 hacia ellos mismos, hacia sus aspiraciones. 15:08 Y hermano, las aspiraciones que tienes 15:12 te pueden hacer caer terriblemente. 15:17 Nos destrozan o nos levantan. 15:20 Los deseos de tu corazón te pueden destrozar o te pueden levantar. 15:25 Pero mira a partir del 41, como si quisiéramos hablar mal nada más de Jacobo y Juan. 15:32 Dice que al oír esto comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan. 15:37 Pero el reclamo o el regaño y la exhortación de Jesús no va hacia Jacobo y Juan, sino que va hacia todos. 15:44 Muchos escritores sobre ese texto han dicho que simplemente estaban indignados porque les ganaron la idea. 15:51 Y hay mucho para saber de eso, nuestro corazón así es. 15:55 ¿Cierto? Nuestro corazón así es. 15:57 Ves que el hijo de la vecina hizo algo que tu hijo no ha logrado y ¿qué sientes? 16:03 ¿Gracias a Dios por el hijo de la vecina? 16:07 Sientes cosas 16:14 cuando alguien más prospera, 16:16 cuando alguien más pasa, sientes cosas. 16:20 Entonces cuando Jesús reúne a todos 16:23 y les dice: a ver, vengan, vamos a hablar, hay algo que resolver. 16:29 Les dice: 16:30 Ustedes saben que los que son reconocidos 16:32 como gobernantes de los gentiles 16:33 se enseñorean sobre ellos y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos, pero entre 16:37 ustedes no será así. Si ustedes están esperando recibir honor y ser grandes como los reyes 16:45 de afuera, les está diciendo Jesús, están en el camino equivocado, su corazón está 16:49 apuntando al lugar equivocado, sus deseos están torcidos, no están siguiéndome a mí, se 16:54 están siguiendo a ustedes mismos. 17:07 Hay una historia que cuenta 17:09 en el libro del hijo pródigo 17:11 el pastor Tim Keller. 17:12 Y él dice que un rey 17:15 estaba en su palacio 17:17 y de pronto llegó un campesino 17:20 con un montón 17:21 de frutas, de verduras, 17:23 lo mejor de su cosecha. 17:24 Y le dijo: rey, traje lo mejor de mi cosecha para ti y para tu familia, 17:28 para que hagan un banquete, una ensalada y para que disfrutes de esto. 17:32 Estoy contento con tu reinado, estoy agradecido con tu reino, 17:35 así que aquí está lo mejor de mi cosecha. 17:37 Y el rey complacido agarró todo eso y después le dijo a este campesino: 17:42 oye, ¿has visto las tierras que están alrededor de tu casa? 17:45 Las hectáreas que están alrededor de tu casa, 17:47 bueno, son mías, ahora son tuyas, yo te las regalo, sigue sembrando. 17:52 Pues el hombre se fue contento, no venía esperando nada y se fue contento. 17:55 Pero estaba ahí al lado, un súbdito del rey, alguien que trabajaba de cerca con él, 18:01 que era ganadero. 18:08 Y pensó rápido: si le dio terrenos por frutas y verduras, 18:19 qué no le va a dar por mi ganado. 18:23 Y este hombre fue a agarrar lo mejor de su ganado, 18:26 y llevó todo un desfile de vacas y de toros, 18:30 y de lo mejor de su ganado para el rey. 18:32 Le dijo: rey, todo esto es lo mejor de mi ganado. 18:37 Todo esto para que hagas un banquete 18:41 maravilloso para toda tu gente. 18:48 El rey dijo gracias, tomó las vacas, hizo su banquete, pero el rey no le dijo nada. 18:55 Con el tiempo este hombre comenzó a estar indignado, empezó a estar amargado, 18:59 y cada vez más amargado, hasta que el rey lo mandó a llamar. 19:04 Le dijo: ¿qué te pasa? Y este hombre dijo: es que no entiendo, 19:07 a este hombre por vegetales le diste todas esas tierras, 19:11 yo le traje lo mejor de mi ganado y no me diste nada. 19:15 Y el rey le responde: ese es el problema, que no me los diste a mí, sino que te los diste a ti mismo. 19:21 Y ese es el problema con nuestras aspiraciones, que queremos embarrarlas de Biblia, de Dios y de iglesia, 19:27 pero son aspiraciones que apuntan a ti, a tu propio corazón y a tus propios deseos. 19:32 Y eso es lo que está pasando justo con los discípulos. 19:35 Estamos dispuestos a dar nuestra vida ante quien sea, pero cuando estés en el reinado, cuando estés en el trono, 19:42 yo estoy a tu izquierda y yo estoy a tu derecha. 19:45 Y Jesús ahora está reuniendo a todos y diciéndoles: este no es el camino del reino, no va por ahí el reino. 19:52 Si tú has estado viniendo a la iglesia o estás en la iglesia pensando que por venir aquí, 19:56 Dios toma listas y todo está bien, no es así como funciona el reino. 20:11 Y este texto que está aquí, hermanos, no está aquí para hablar necesariamente acerca del servicio de la iglesia. 20:18 No está diciendo: si alguno quiere ser grande, sirva a los demás, 20:23 entonces tú tienes que llegar temprano a poner sillas, a poner el sonido, a afinar instrumentos. 20:29 Todo eso es bueno y háganlo por favor, ayuda muchísimo. 20:33 Pero el texto no está aquí para hablar de ese tipo de servicio. 20:36 Está aquí para hablar otra vez de tu corazón. 20:40 Está hablando de cómo puedo acercarme a Dios con un corazón sincero. 20:46 Está aquí porque hay muchos, aún en la iglesia, 20:49 que pueden estar haciendo un servicio de excelencia 20:54 y no necesariamente están haciéndolo para la gloria de Cristo. 21:02 El cambio al que Jesús está apuntando es a un cambio de corazón. 21:07 ¿Y cómo lo va a hacer? 21:08 De una manera magnífica, porque les va a poner un ejemplo. 21:12 Fíjate lo que dice ahí en el versículo 45. 21:16 ¿Qué ejemplo les va a poner? 21:18 ¿Les va a poner el ejemplo de un empresario exitoso? 21:21 ¿Les va a poner el ejemplo de un deportista famoso? 21:37 No está poniendo de ejemplo a ninguno de esos que nosotros tenemos por ejemplo. 21:41 Está poniendo como ejemplo a él mismo. 21:43 Porque ni aún el Hijo del Hombre, ¿qué dice? 21:48 Vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. 21:55 La idea que nosotros tenemos de progreso es de ir de menos a más. 21:59 Sufrimos un ratito para poder después tener más libertad. 22:03 Sufrimos un poquito para después tener más. 22:06 Cristo tenía todo. 22:09 Él siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios 22:11 como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de sí mismo, 22:14 haciendo semejante a los hombres, 22:15 y estando en condición de hombre, se humilló hasta la muerte y muerte de cruz. 22:21 Jesús no iba de abajo para arriba, sino que Jesús vino de arriba hacia abajo. 22:27 Lo explico de la siguiente manera: es como ir a unas escaleras eléctricas. 22:31 Tú vas subiendo en las escaleras eléctricas 22:38 y Jesús viene bajando. 22:40 Tú ves a Jesús y dices: Jesús, voy hacia donde tú estás. 22:44 Y Jesús dice: no, no, yo voy hacia donde tú estás. 22:49 Y tú vas subiendo y de repente se emparejan y le dices: Jesús, ¿a dónde vas? 22:54 Y dice: voy a morir en la cruz del Calvario. 22:57 Para salvarte. 23:03 O sea, tenemos que ir hacia arriba. 23:06 Es decir, yo voy hacia arriba, ya quédate, 23:08 yo voy progresando, estoy siendo un mejor cristiano cada vez. 23:12 Voy hacia arriba. 23:15 Y Jesús dice: no, no, es hacia abajo. 23:17 Pero es que yo quiero seguirte. 23:19 Pues por eso, si quieres seguirme, cámbiate de escaleras. 23:22 Eso es lo que está pasando en este texto. 23:24 No nos está dando un reto para la aspiración, 23:27 para servir y luego ser grande. 23:30 Sino nos está mostrando que el Dios 23:33 creador de lo que existe 23:35 vino a morir para salvarnos. 23:38 Ahora entiendes 23:39 por qué los discípulos traen la realidad bien alterada. 23:42 No tienen ni idea de quién es Jesús. 23:45 Saben que es el Hijo del Hombre ya, 23:46 saben que es el Mesías prometido, 23:49 pero ahora están entendiendo mal 23:50 su mesianismo. 23:56 No vean a los gobernantes, les dice Jesús, 23:59 véanme a mí. 24:01 Porque cuando vemos a Cristo, hermanos, 24:02 descendiendo del cielo con poder y gloria 24:06 y que viene a servirnos en la cruz del Calvario 24:09 para perdonarnos, 24:11 eso puede restaurar tu alma 24:13 y cambiar las ambiciones más oscuras de tu corazón. 24:19 Tú conoces tus ambiciones, 24:22 yo conozco las mías, 24:23 y son horribles. 24:26 Hay veces que hasta yo me doy miedo en mis ambiciones. 24:31 Y solo mirando a Cristo es que nuestro corazón es transformado. 24:35 Solo viendo su obra en la cruz del Calvario, 24:37 el Hijo de Dios muriendo por ti y por mí para salvarnos, 24:41 es lo único que puede transformar nuestros corazones tan enfermos. 24:48 Y viene la última historia: 24:50 el ciego Bartimeo. 24:55 Tiene todo que ver. 24:58 Y esta historia 25:00 es tan maravillosa. 25:17 La historia de Bartimeo es maravillosa. 25:19 Dice versículo 46: 25:20 Entonces llegaron a Jericó, 25:22 y cuando él salía de Jericó con sus discípulos 25:25 y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. 25:31 Cuando oyó que era Jesús Nazareno, comenzó a gritar y a decir: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí. 25:36 Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí. 25:43 Jesús se detuvo y dijo: llámenlo. Y llamaron al ciego diciendo: anímate, levántate, que te llama. 25:49 Arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús. 25:52 Y dirigiéndose a él, Jesús le preguntó… 25:58 Lo mismo que a los discípulos, ¿te das cuenta? 26:02 ¿Qué deseas que haga por ti, Bartimeo? 26:03 ¿Te acuerdas que te dije que quiero entrenarte para que respondas bien a esta pregunta? 28:09 Piensa en este contraste de estas historias. 28:11 Vienen acá de pedir estar a la izquierda y a la derecha, 28:14 y los otros enojados porque les ganaron la idea. 28:16 Jesús enseñándoles: miren, no es así, 28:18 la cosa es de esta manera. 28:21 Y ahora Jesús va a enseñarles a sus discípulos 28:24 algo muy importante. 28:26 Recuerda que Marcos nos está ayudando 28:28 a ver todas las historias que están aquí 28:31 a través de los ojos de los discípulos. 28:34 Ahora los discípulos van a ser testigos 28:36 de algo maravilloso, 28:37 y van a ser testigos de un ciego 28:40 que ahora ve más claro que nunca. 28:44 Date cuenta cómo la cosa cambia. 28:46 Bartimeo es un ciego, es un mendigo. 28:48 Tiene dos elementos para que la cultura 28:50 de su tiempo lo desprecie 28:52 como una persona pecadora. 28:54 ¿Te acuerdas de Juan 9? 28:55 Cuando le dijeron: Jesús, ¿quién pecó, este o sus padres, para que esté así? 28:58 Y Jesús dijo: ni este ni sus padres. 29:00 Creían que por tener una condición física 29:03 de discapacidad 29:04 era porque tus padres o tú habían pecado. 29:08 La pobreza también era vista como pecado, 29:10 en contraste con el hombre rico. 29:12 ¿Te acuerdas de cuando el hombre rico se va triste? 29:13 Los discípulos dicen: 29:14 ¿Y quién podrá ser salvo? 29:16 Si el mejor de nosotros, el rico, el que cumple toda la ley, no pudo, 29:19 ¿qué nos queda a nosotros? 29:21 Bartimeo tiene los dos elementos 29:24 para que sea considerado un pecador. 29:30 Y es interesante que Marcos nos dice que 29:33 Bartimeo escuchó que venía… 29:36 Ahí en el versículo 47, oyó que era Jesús Nazareno. 29:44 Fíjate cómo no dice Jesús el Mesías, no dice Jesús el Cristo, 29:49 no dice solo Jesús, dice Jesús el Nazareno. 29:51 ¿Por qué? Porque esa oración en Marcos hace referencia a la naturaleza humana de Jesús, 29:56 es decir, Jesús de Nazaret. 29:58 No tiene ningún título divino, no tiene ningún título teológico, 30:03 es Jesús de Nazaret, Jesús el que es de Nazaret. 30:06 Y cuando Bartimeo se da cuenta que es Jesús de Nazaret el que va, 30:12 Bartimeo se avienta una disertación teológica impresionante. 30:16 Le dice: Jesús, hijo de David. 30:24 Y es asombroso porque lo que no entendían aún sus discípulos, 30:28 lo que no entendió el hombre rico, lo está entendiendo el ciego mendigo. 30:34 Bartimeo está entendiendo quién es Jesús. 30:37 Bartimeo está entendiendo que Jesús es el Rey Prometido, 30:40 a quien le sería dada toda autoridad. 30:44 Hermanos, era un ciego mendigo, 30:45 alguien que tal vez no pudo estudiar, no pudo hacer muchas cosas, 30:49 alguien que estaba muy limitado en un montón de cosas. 30:52 Le está dando una clase teológica a los discípulos. 31:02 Tengo que aceptar que mientras escribía la historia para los niños sobre esta sección, que está bien bonita, 31:07 yo creo que es más clara que mi sermón. 31:12 Estaba llorando por esto porque de verdad los quiero invitar a llorar conmigo. 31:17 Porque cuando lo reprendían, le decían cállate, ¿qué hizo Bartimeo? 31:22 Gritó con más fuerza: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí. 31:33 Ante la pregunta: ¿qué quieres que haga por ti? 31:36 Hermanos, la respuesta correcta es esta: 31:38 Señor, ten misericordia. 31:43 Ante los deseos torcidos de tu corazón, 31:47 la mejor petición es: Señor, 31:49 ten misericordia de mí. 31:57 Obviamente, Bartimeo está identificando a Jesús 31:58 como el cumplimiento pleno de la promesa de 2 Samuel 7:12-16 32:03 y también del Salmo 89. 32:04 La promesa del Rey cuyo reino no iba a tener fin. 32:08 Y aquí hay una cachetada con guante blanco, como decimos. 32:12 Todo aquello se detiene. 32:13 Jesús dice: llámenlo. 32:14 Llamaron al ciego y él arrojando su manto se levantó de un salto y fue a Jesús. 32:18 ¿Te acuerdas del último ciego que sanó Jesús en el capítulo 8? 32:23 Que lo sanó en dos etapas. 32:24 Marcos lo está comparando con la ceguera de los discípulos de no poder ver bien a Jesús, 32:29 y ahora hay un ciego que está viendo a Jesús más claramente que ellos. 32:35 Y Jesús le pregunta: ¿qué deseas que haga por ti? 32:37 Y el ciego dijo: Raboní, maestro, que recobre la vista. 32:43 Si tú y yo fuéramos los discípulos en ese momento, 32:47 quedaríamos avergonzados. 32:54 Acaba de haber una discusión acalorada de quién iba a estar al lado de Jesús, 32:58 y luego vemos al ciego mendigo gritar y Jesús se detiene y ese hombre es sanado. 33:09 Es una lección para todos los discípulos y para nosotros, 33:12 porque el hombre ciego sencillamente está rogando por la misericordia de Jesús para su vida. 33:18 Y Jesús le responde: vete, tu fe te ha sanado. 33:21 Al instante recobró la vista y lo seguía por el camino. 33:25 Y este hombre se vuelve un prototipo de un fiel seguidor de Cristo en todo Marcos. 33:30 Acuérdate de las cuatro cosas que te dije. 33:32 Número uno: ¿hacia dónde apuntaba el corazón de Bartimeo? 33:36 Hacia la misericordia de Dios. 33:40 ¿Bartimeo entendía quién era él o traía la realidad bien alterada? 33:45 Bartimeo sabía bien quién era él, un ciego mendigo. 33:49 ¿Los discípulos sabían bien quiénes eran ellos? 33:51 No, los discípulos se veían con la capacidad de ser el de la izquierda y el de la derecha de Jesús en el reino. 34:00 ¿Bartimeo sabía quién era Jesús? 34:02 Sí, a diferencia de los discípulos, Bartimeo sí sabía que Jesús es el hijo prometido de David. 34:13 La petición del corazón de Bartimeo: la misericordia de Dios. 34:18 Y quiero terminar con esto. 34:24 Cuando te enfrentes a esta pregunta 34:27 noche tras noche, 34:28 día tras día, 34:30 donde estés orando al Señor, 34:31 donde estés clamando al Señor, 34:33 donde vengas a la iglesia a escuchar la palabra del Señor: 34:35 ¿qué es lo mejor que le puedes pedir a Dios? 34:38 Es su misericordia. 34:40 Ante la pregunta: 34:41 ¿Qué crees que Dios puede hacer por ti? 34:43 La respuesta es: tener misericordia de ti. 34:47 Y tú tienes que reflexionar más 34:49 sobre tu condición, 34:51 síguelo haciendo, 34:52 pero te digo al final: 34:54 eres un ciego y un mendigo como Bartimeo. 34:57 Yo soy un ciego y un mendigo como Bartimeo. 34:59 De hecho, los que predicamos, 35:00 hay una oración que me encanta: 35:02 somos mendigos 35:03 diciéndoles a otros mendigos 35:05 dónde encontrar pan. 35:11 Así que la idea, 35:13 la respuesta de esta pregunta: 35:15 ¿qué quieres que haga por ti? 35:17 Hermano, ruega por la misericordia de Jesús, el hijo de David, para tu vida. 35:23 En todo momento, en toda circunstancia. 35:26 Ruega por la misericordia de Jesús, el hijo de David, para tu vida. 35:30 ¿Y por qué? Dice el Salmo 63:3: 35:33 Porque tu misericordia es mejor que la vida. 35:36 La misericordia de Dios sobre tu vida es mejor que un negocio próspero. 35:40 La misericordia de Dios sobre tu vida es mejor que una iglesia multitudinaria. 35:46 La misericordia de Dios para tu vida es mejor que cualquier otra cosa. 35:59 No tengo idea de lo que piensas que es mejor para la vida de tus hijos y para la vida tuya. 36:05 Tal vez en tu mente tienes: tan solo si tuviera esto, si tan solo ganara un poco más, 36:10 si tan solo mi esposo fuera de esta manera, si tan solo mi esposa fuera de tal manera, 36:14 si tan solo mis hijos… pero te garantizo que nada de eso va a hacer que tu corazón sea restaurado. 36:20 Te garantizo que clamar por la misericordia de Dios es lo mejor que te puede pasar. 36:25 Cuando tus hijos estén dormidos y dieron guerra todo el día y ya están dormidos, parece que no matan ni una mosca, 36:33 cuando vayas a orar por ellos, yo sé que quieres que sean deportistas, que sean músicos, 36:39 que estudien, que sean exitosos, 36:42 y no tiene nada de malo que progresen en su vida definitivamente. 36:47 Pero algo que está por encima de todo eso 36:49 es que sean alcanzados por la misericordia de Dios. 36:52 Y lo mejor que puedes hacer por ellos, 36:54 en tu incapacidad como papá porque la riegas, te equivocas, 36:59 es abrazarlos y decir: Señor, ten misericordia de mi hijo. 37:08 Y repítelo una y otra vez a tu corazón: Señor, ten misericordia en la vida de mis hijos, ten misericordia en la vida de mi esposa, ten misericordia en mi vida, porque tu misericordia es mejor que la vida, porque tu misericordia es mejor que todo lo que yo puedo soñar para mis hijos y para mi familia. 37:27 Pero hermanos, aún en la disciplina del Señor, cuando estés viviendo en pruebas o en la disciplina activa del Señor sobre tu vida, 37:35 porque estás lidiando con tu pecado, lo mejor que te puede pasar es que clames por la misericordia de Dios. 37:43 ¿Te acuerdas de David, 2 Samuel capítulo 24? 37:48 Te recuerdo rápido la historia. David ordenó un censo para sentirse poderoso y Dios lo castiga. 37:54 Y Dios le da tres opciones de castigo: 37:57 siete años de hambre, tres meses de huida delante de sus enemigos, o tres días de peste. 38:08 Y David, angustiado, eligió la opción correcta. 38:13 ¿Qué eligió David? 38:15 Te ruego que nos dejes caer en las manos del Señor, porque grandes son sus misericordias. 38:23 Aún David, sabiendo que iba a ser disciplinado, dijo: quiero la opción donde me discipline Dios. 38:41 Prefiero la corrección de Dios. 38:45 ¿Por qué? 38:47 Porque Él es misericordioso. 38:49 Y aún en su disciplina, Él sabe ser misericordioso. 38:55 ¿Te fijas que estamos hablando más y más de la misericordia de Dios? 38:59 Y cada vez más los discípulos, 39:02 siento que su luz se está apagando en esta historia. 39:05 Todo aquel alboroto que hicieron, al observar la misericordia de Dios, 39:09 se va haciendo pequeño, pequeño y pequeño. 39:11 Y espero que de la misma manera tus aspiraciones y tus deseos 39:14 con los que entraste a reunirte con la iglesia del Señor, 39:19 cada día sean más y más pequeños 39:21 y se engrandezca tu anhelo y tu deseo por la misericordia de Dios. 39:29 Hermanos, oro porque en nuestras vidas podamos acercarnos a Jesús como Bartimeo, 39:36 diciendo: Jesús, ten misericordia de mí. Clamando: Jesús, ten misericordia de mí. 39:42 No llenes tu mente solamente de información, sino tienes que acercarte, 39:47 tenemos que acercarnos a Jesús 39:49 deseándolo a Él, 39:50 porque su misericordia es mejor que la vida. 39:55 Si tu vida comienza a ir por ese camino, 39:59 si tu vida comienza a clamar 40:01 por la misericordia de Dios, 40:02 te aseguro que tu vida va a estar en el lugar 40:05 donde debes estar. 40:10 Y estoy seguro que no hay uno solo aquí 40:13 que no necesite la misericordia de Dios. 40:15 Yo necesito la misericordia de Dios. 40:19 Y si tú eres alguien que cree que no necesita a Dios ni a su misericordia, 40:24 oramos para que la obra del Espíritu Santo rompa tu corazón 40:30 y puedas clamar a Dios por su misericordia. 40:35 Si tú eres alguien que no ha creído en Cristo Jesús y no se ha arrepentido de sus pecados, 40:40 todos los que vienen a Él con fe, como Bartimeo, entendiendo su condición, 40:45 son salvados por ese clamor, por poner su fe en Cristo Jesús. 40:49 ¿Puedes decir: Jesús, ten misericordia de mí? 40:54 En este tiempo que la iglesia está plantando, 41:01 lo más triste y gracioso de nuestros corazones humanos 41:07 es que cualquier acción, incluso las acciones que hacemos para Dios, 41:11 pueden ser hechas para nosotros mismos. 41:16 Plantar una iglesia 41:18 puede ser también algo que haces para ti mismo. 41:23 Creer que eres mejor que otras iglesias 41:25 lo demuestra. 41:31 Así que les quiero animar: 41:33 iglesia, oren por su pastor 41:36 para que tenga bien calibrado su corazón 41:41 y que anhele la misericordia de Dios 41:43 encima de todas las cosas. 41:46 Pero ustedes también, 41:48 que han iniciado este proyecto, 41:51 encomendados por el Señor, 41:53 sostenidos por la iglesia, 41:58 mantengan su corazón entendiendo 42:01 que no es una aspiración de ustedes 42:02 ni es un negocio de ustedes, 42:03 sino es algo que el Señor 42:05 les ha permitido participar 42:07 por su misericordia. 42:09 Hermanos, vengo de una tradición de iglesias 42:12 donde los fundadores 42:16 estaban casi al lado de la cuna 42:18 de una iglesia. 42:20 Y al pasar los años, 42:22 ¿saben con quiénes se batalla más? 42:25 Con los fundadores. 42:28 "A nosotros no nos va a pasar eso." 42:34 Hermanos, les digo una mala noticia: 42:39 nos pasó por tener corazones bien torcidos 42:42 y por no lidiar apropiadamente con nuestro pecado a la luz del Evangelio de Jesucristo. 42:46 Y eso te puede pasar a ti. 42:54 Entonces, acuérdense de esta predicación después de 30 años. 43:00 Familias plantadoras, 43:03 no son fundadores. 43:06 Cristo fundó su iglesia. 43:10 Estén bien con ese pensamiento. 43:27 Porque su misericordia es mejor que la vida, 43:29 y estás aquí por su misericordia, 43:30 y yo estoy aquí por su misericordia. 43:36 Cualquier acción que hagas, lamentablemente, 43:39 tenemos la posibilidad de contaminarla con nuestro pecado. 43:44 Por eso necesitamos tanto de la misericordia de Dios, 43:47 volteando a ver a Jesús en la cruz del Calvario, 43:49 el Rey que vino a morir por nosotros 43:51 para servirnos y para que nosotros sigamos su ejemplo. 43:56 Así que es maravilloso los hermanos que sirven 44:00 para la edificación del cuerpo de Cristo. 44:03 Pero hazlo en el entorno 44:05 de la misericordia de Dios para tu vida. 44:09 Y recuerda eso siempre. 44:12 Oremos para que nuestra iglesia, 44:21 por la gracia de Dios y por la misericordia de Dios, 44:25 seamos construidos y edificados 44:28 en la piedra angular que es Cristo. 44:32 Oren por su pastor, 44:34 oren por sus familias, 44:35 oren entre ustedes, 44:36 para que la misericordia de Dios 44:38 les sostenga, 44:39 porque su misericordia 44:40 es mejor que la vida. 44:43 Voy a terminar como empecé: 44:45 si la brújula de Jack Sparrow 44:47 estuviera en tus manos, 44:48 si Jesús te dijera: 44:50 ¿qué quieres que haga por ti? 44:52 Ya sabes la opción correcta. 44:55 Señor, tu misericordia. 44:57 Aquí estoy, 44:58 haz conmigo lo que tú quieras hacer, 45:00 porque tu misericordia es mejor que la vida. 45:02 Voy a dejar y voy a cargar mi cruz con gozo, 45:04 y voy a hacer lo que tú me pidas que haga, 45:05 no importa qué, 45:06 porque tu misericordia es mejor que la vida. 45:14 Señor, oramos porque tu obra sea hecha 45:16 en medio de tu iglesia. 45:19 Oramos para que en tu gracia y en tu misericordia 45:21 nos abracen, 45:24 pero que también alcancen a más personas 45:26 que necesitan escuchar de tu misericordia. 45:29 Ayúdanos, Señor, a clamar a ti. 45:31 Ayúdanos a recordar que tú eres 45:34 el Hijo de Dios. 45:38 Ayúdanos a clamar con todo nuestro corazón: 45:40 Jesús, Hijo de David, 45:41 ten misericordia de nosotros. 45:43 Tú viniste a ofrecer salvación, Señor, y vida, 45:46 solo por la fe, por gracia. 45:48 Así que tú escuchas nuestro clamor. 45:49 Podemos estar seguros 45:51 que escuchas el clamor de mis hermanos. 45:54 Señor, guíanos a tu salvación. 45:57 Sosténnos en tu gracia. 45:59 Sostén a nuestras familias. 46:00 Sostén a nuestros hijos. 46:04 Anímanos, Señor, a predicar tu evangelio, 46:06 porque estamos convencidos 46:08 que tu misericordia es mejor que la vida. 46:10 En Cristo Jesús oramos. 46:12 Amén.

—

Where Does Your Heart Point?

"When asked 'What do you want me to do for you?', the right answer is: Lord, have mercy on me"

In the Pirates of the Caribbean trilogy, Jack Sparrow's compass has a peculiarity: it doesn't point north — it points toward whatever the heart of the person holding it desires most. Sometimes it points to a chest, sometimes to a ship, and sometimes it just spins wildly, which basically means the person doesn't even know what they want. If that compass were in your hands and revealed the direction of your deepest desires, where would it point?

presents two stories that contrast in a powerful way: the ambitious request of the disciples and the desperate cry of a blind beggar named Bartimaeus. Both stories respond to the same question from Jesus: "What do you want me to do for you?" And the difference between the answers reveals everything about the condition of the human heart.

The Disciples' Request: A Heart That Points Toward Itself

James and John approached Jesus with a calculated phrase: "Teacher, we want you to do for us whatever we ask". It was not an innocent question. It was a demand disguised as a request, like when someone says "I want to ask you something, but you have to say yes, otherwise I won't ask." What they were asking for was clear: to sit one at the right and the other at the left of Jesus when he was reigning.

In the minds of these disciples, Jesus was a messianic king who was going to overthrow Rome and restore Israel. Their request was aimed at securing the seats of honor in that earthly government. But Jesus responded with a question that exposed them: "You do not know what you are asking".

And they didn't. Because when Jesus spoke of "the cup" and "the baptism," he was referring to the cup of God's wrath — as it says Awake, Jerusalem, you who have drunk from the hand of the Lord the cup of his fury () — and to suffering as divine punishment, as the psalmist describes: Save me, O God, for the waters have come up to my soul (). The disciples responded with blind confidence: "We can". They were willing to suffer anything as long as they received honor and recognition. It is the same logic the world teaches: sacrifice is worth it as long as what you receive in return is glory.

Jesus guaranteed them that they would indeed suffer — James died at the hands of Herod () and John was exiled on the island of Patmos — but not as they imagined. The seats of honor were not his to grant; that belongs to the Father.

What is revealing is that the other ten disciples became indignant, not because the request was wrong, but because James and John beat them to the idea. Every heart was pointing in the same direction: toward their own greatness.

Tim Keller tells the story of a farmer who brought the best of his harvest to the king, expecting nothing in return. The king, pleased, gave him the lands surrounding his house. One of the king's subjects saw the opportunity: if the king gave land for fruits and vegetables, what would he receive for the best of his cattle? He brought a parade of cows and bulls to the king. The king accepted the gift but gave him nothing. The man grew bitter until the king confronted him: "That is the problem: you did not give them to me — you gave them to yourself". That is the danger of aspirations disguised as devotion: they may be wrapped in spiritual language, but they point toward oneself.

Jesus gathered all his disciples and told them: "You know that those who are regarded as rulers of the Gentiles lord it over them. But it is not so among you". And then he set the ultimate example: himself. For even the Son of Man did not come to be served, but to serve, and to give his life as a ransom for many ().

The human idea of progress is to go from less to more: suffer a little now to have more later. But Christ had everything. Picture an escalator: while everyone rides up seeking greatness, Jesus comes riding down. He emptied himself, took the form of a servant, and humbled himself to the point of death on a cross. He was not going from bottom to top, but from top to bottom. And if anyone wants to follow him, they must change direction.

Bartimaeus' Cry: A Heart That Points Toward Mercy

The contrast could not be stronger. Bartimaeus was blind and a beggar — two conditions that in his culture marked him as a sinner. If the rich man could not be saved and the disciples wondered "who then can be saved?", someone like Bartimaeus had no chance in the eyes of the world.

But when Bartimaeus heard that "Jesus of Nazareth" was passing by — a title that simply indicated his human origin, carrying no theological weight — he responded with an astonishing declaration: "Jesus, Son of David, have mercy on me!" What the disciples had not yet grasped, what the rich man failed to see, this blind beggar was proclaiming with clarity: Jesus is the promised King, the fulfillment of the promise of and , whose kingdom would have no end.

When they rebuked him to be quiet, Bartimaeus cried out all the more. And Jesus stopped. He asked him the same question he had asked the disciples: "What do you want me to do for you?" Bartimaeus' answer was simple: "Rabboni, let me recover my sight". He did not ask for a throne. He did not ask for recognition. He cried out for mercy from a position of absolute need.

Mark draws a deliberate comparison: in chapter 8, Jesus healed a blind man in two stages — a parallel to the spiritual blindness of the disciples who could not yet see clearly who Jesus was. But Bartimaeus, though physically blind, saw spiritually with more clarity than all of them.

Jesus told him: "Go, your faith has healed you". Instantly he recovered his sight and followed Jesus along the road. Bartimaeus became the prototype of the faithful follower throughout the Gospel of Mark.

Mercy Is Better Than Life

The story of David in confirms it. After ordering a census motivated by pride, God gave him three options for punishment: seven years of famine, three months fleeing from enemies, or three days of plague. David chose the right option: "Let us fall into the hand of the Lord, for his mercy is great". Even knowing he would be disciplined, he preferred to fall into the hands of a merciful God.

This reveals something fundamental: even in the midst of divine correction, God's mercy remains the best thing that can happen to a human being. As the psalmist declares: Because your lovingkindness is better than life ().

Better than a thriving business. Better than the greatest dreams for your family. Better than any earthly aspiration. The best thing you can ask for your children, for your spouse, for yourself, is that they be reached by God's mercy.

Conclusion

If Jack Sparrow's compass were in your hands and Jesus asked you "What do you want me to do for you?", the right answer is already clear: Lord, your mercy. Not the greatness the disciples sought, not the recognition the world offers in exchange for sacrifice, but the mercy of the Son of David.

Our constant requests reveal where the heart points. The disciples' hearts pointed toward their own greatness; Bartimaeus' heart pointed toward God's mercy. Bartimaeus knew who he was — a blind beggar — and he knew who Jesus was — the promised King. And that is why his cry was the right one.

The most challenging thing about this text is recognizing that any action, even those done for God, can be tainted by selfish motives. That is why the need for mercy is constant. We are beggars telling other beggars where to find bread. And the invitation remains: approach Jesus like Bartimaeus, crying out "Jesus, Son of David, have mercy on me", because his mercy is better than life.